Canción primera

(02/03/2000)

Icé mis velas de humo en un mar de diamante; profundo y eléctrico se escucha el abismo.

Corrientes atemporales despliegan su vida, de pájaros abisales en la inquieta arena.

La calma pronuncia nombres de ola; intuyo por fin que estoy rodeado.

En medio del agua me siento una fuente, columna sin templo que ve a sus iguales.

Dejé mi rastro de risas, borbotones de hombre, espuma de alma.

 

2017-08-18-Barbate-(106)1

 

Minientrada

Despierto.

Despierto… Por la tarde la cigarra y por la noche el grillo. De la playa sube un frío milenario que atraviesa el sueño. “Allende los mares” tengo amigos escuchando música azul o respirando ciudades de humo y niebla. Quizás alguno nos salve de esta cabalgata horrible de noticias sobre el hundimiento permanente. Tal vez alguno comparta, de nuevo (como siempre hicimos, como nunca dejamos de hacer) una canción, un poema, una partida de ajedrez.

Pese a todo y contra todo, más belleza.

 

Cádiz, 22 de julio de 2012

(foto: Arcos, de noche)