Fotografías del Festival Flamenco de la Velada de las Nieves

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El sábado 4 de agosto de 2018 se celebraba el LVIII Festival Flamenco de la Velada de las Nieves, una cita clásica en el verano arcense.

Este arte y su música no dejan de sorprenderme; su origen es tan misterioso como extrañas son sus armonías. La expresividad de los cantaores, el compás de vértigo de las palmas, la serenidad generosa del tocaor, la plasticidad de los movimientos de la bailaora… mil matices por descubrir en cada actuación.

Con estas fotos solo pretendo reflejar algunos de ellos.

CARTEL

  • Remedios Reyes. Guitarra: Vicente Santiago
  • Pepe el Boleco. Guitarra: Antonio García
  • Luisa Palicio al baile, con el cante de Ana Gómez y Javier Rivera. Guitarra: Javier Pérez
  • José Carpio el Mijita. Guitarra: Pepe del Morao
  • Lela Soto Sordera. Guitarra: Antonio Malena Hijo
  • Rancapino Chico. Guitarra: Paco León
  • Medalla de oro del festival: Miguel Cambayá, locutor de Radio Arcos. Se la entregó el alcalde, Isidoro Gambín

Exposición Xochipilli de Rafael Barrios Gil en San Fernando.

El bar Güichi del Loro Rojo se encuentra en el centro de San Fernando  (Cádiz), en una esquina de la señera calle Las Cortes, muy cerca de la Plaza del Ayuntamiento, imponente edificio que ahora están restaurando. Gracias al fotógrafo Ignacio Escuín, Rafael Barrios Gil, mi padre, ha entrado en el programa La Isla. ciudad flamenca con una exposición de fotografía sobre flamenco en esta taberna. La verdad es que desde que entramos en el local, descargando el material, y conocimos al gerente, comprobamos qué clase de lugar es, y el buen ambiente que allí se respira. Seguir leyendo “Exposición Xochipilli de Rafael Barrios Gil en San Fernando.”

Despierto.

Despierto… Por la tarde la cigarra y por la noche el grillo. De la playa sube un frío milenario que atraviesa el sueño. “Allende los mares” tengo amigos escuchando música azul o respirando ciudades de humo y niebla. Quizás alguno nos salve de esta cabalgata horrible de noticias sobre el hundimiento permanente. Tal vez alguno comparta, de nuevo (como siempre hicimos, como nunca dejamos de hacer) una canción, un poema, una partida de ajedrez.

Pese a todo y contra todo, más belleza.

 

Cádiz, 22 de julio de 2012

(foto: Arcos, de noche)

En la muerte de Manuel Agujetas, cantaor.

Seguramente nadie lleva su cara en horteras pegatinas en la trasera del coche, ni será nunca considerado ídolo por movimiento comercial alguno. No era de la gente: ni de los ricos, ni de los pobres; ni de los cultos, ni de los analfabetos; no atraía al gran público, ni nadie dirá a boca llena eso tan manido de “era una gran persona”; no era de nadie, solo de su cante.

Le vi renegar de Jerez en el Teatro Villamarta, ante los jerezanos; le escuché repudiar a los gitanos en la Plaza de la Asunción, ante cientos de ellos. Sin embargo, durante años no ha habido otro que representara el cante gitano de Jerez como él; aunque naciera en Rota. Paradojas… o una espina clavada que él se quitaba cantando fandangos contra la institución de la Justicia, delante de los jueces; contra los poderosos, teniéndolos en primera fila. Contra alguno de sus hijos, que le respondía entre el público triste, clamando al amor paternal.

No era un revolucionario de nada, ni hacía militancia por causas lejanas a su propia existencia. Solo defendía su cante, su única bandera. Con vanidad cuando se glosaba, él mismo; pero con humildad proverbial y sabiduría jonda, cuando lo ejecutaba. Si se dice eso de el cante hablado, el cante masticado… son apelativos que se crearon para él.

Cantaba lo que vivía. Ni una brizna de falsedad hay en su repertorio de bulerías, soleares, seguiriyas y tonás. Aunque muchas letras ya vinieran de siglos, y fueran clásicas, en él cobraban vigor, extrañeza, personalismo; haciendo que, de nuevo, el flamenco se tornase, esencialmente, esa crónica pasional, y delicada a la vez, que no se puede silenciar por radio-fórmulas, ni pisotear por señoritos, ni perderse entre el gentío vulgar; la tragedia de todo aquel que, durante la Historia de Andalucía, ha trabajado deslomándose, casi esclavo: el jornalero polvoriento en la viña y el cortijo, el arriero honrado en el camino, el pastor melancólico en los montes desolados, el herrero quemado en su infierno, el emigrante tembloroso, el soldado adolescente que arrancan de su casa hacia una guerra ignota. La soledad, el miedo, la muerte, la vileza del dinero, el arrojo, los instintos bajunos, la nobleza del sentimiento, el amor asesino, la lírica de los celos, la miseria material de generaciones enteras, la enfermedad moral de muchos predicadores del bien. Todo, en su cante rancio y provocadoramente individualista, sin concesiones.

Era capaz de escupir en el escenario después de una ronda de bulerías para escuchar; y en la misma función, podía dejar caer su chaqueta en la silla con esa elegancia en el vestir que tienen los flamencos; con arte, siempre.

Decían que se parecía a Manuel Torre; y él, con su habitual desparpajo, reconocía no haberlo escuchado. No se debía a ninguna escuela, aunque oírlo te transportaba a la misma entraña de La Plazuela, uno de los corazones con que late la gitanería de Jerez. Un mundo aparte, con sus propios códigos, y fronteras, pues del campanario de San Miguel al de Santiago, toda una nación del cante se custodia amurallada, dejando los arrabales de la Reconquista para ese pueblo errante, que tanto, aquí, ha entregado a la cultura del sur.

Si, para los que se van, hay eso que los aficionados llamamos el Cuarto de los Cabales, una silla de enea estará ahí para él.

Descanse en paz:

Don Manuel De los Santos Pastor, Agujetas de Jerez.

Noticia de la muerte de Agujetas en El País

Agujetas en el programa de televisión Rito y geografía del cante, 1972

 

Hacíamos ruido, y eso nos bastaba.

La pequeña Sue 1997
Interior de la maqueta del grupo arcense de indie-rock y power-pop La pequeña Sue, 1997

Por la fecha que pone en la carpetilla de la cinta casete, debía ser Semana Santa. Lo recuerdo bien porque llegamos a Arcos de noche y nos fuimos al Paseo de Boliches, donde había garitos abiertos “de temporada”, es decir, solamente para esos días de fiesta. Era algo que entonces se hacía en esa calle, que, pasando la medianoche de aquel día santo (qué procesión estaría aún sin recogerse) parecía la eslora de un barco grande, sobre la negra humedad del Guadalete, escondido y oscuro.

Contentos íbamos nosotros con nuestra maqueta debajo del brazo, grabada en un solo día, en el estudio de Los hermanos Dalton, San Fernando. Nos faltaba tiempo para decirle a alguno de los bares aquellos que pusieran nuestra música. Y así seguíamos disfrutando de lo nuestro.

Este es el retrato de un día de felicidad. Una de esas jornadas redondas que nadie ni nada te puede borrar de la memoria. Creíamos que hacíamos ruido con etiquetas más o menos de moda, pero esencialmente hacíamos música, nuestra música. La que nos daba la gana. La que nos gustaba. Nos planteamos un reto y lo conseguimos. Ensayamos, compusimos, aprendimos. Era difícil porque cada uno éramos (somos) muy de nuestro padre y de nuestra madre; pero, mira: algo salió.

No había entonces smartphones, ni compartíamos al momento cualquer chorrada (ay, esto empieza a parecer el escrito de un cascarrabias nostálgico) aunque también surgían, claro. Ni siquiera la foto (fotocopiada luego) se hizo con una cámara digital. Todo tenía un tinte artesanal muy importante, porque no era el fruto de un tío solo en su cuarto haciendo todo el trabajo con un ordenador, sino el resultado de varias personas que se veían de vez en cuando y ensayaban durante semanas hasta conseguir algo que les divirtiera. Y para eso, muchas veces, había que tirar de amigos: el del ordenador, el manitas, el que sabía inglés de verdad, el de la foto, el que nos proveía de cosas, el que nos buscaba conciertos…

Este post solo es un agradecimiento sencillito para aquellas personas que compartieron conmigo, en aquella etapa, ilusiones, anhelos, esperanzas, proyectos, discos, poemas, litronas, humos diversos, púas, cuerdas, camisetas, conciertos, lizipaínas, causas perdidas, causas encontradas, fanzines, los primeros cds, amores, pensamientos… y me quedo corto, siempre me quedaré corto, porque los buenos ratos, acompañados de tres acordes y ritmos rápidos, son irrepetibles y no se dejan atrapar.

Nadie nos los puede quitar.

[De izquierda a derecha: Lorenzo Roldán, Francisco Suárez, yo, José Manuel García. Tas la cámara: María Ángeles Sánchez]

Galería

Velada de las Nieves 2015

El pasado 4 de agosto se celebró en Arcos de la Frontera (Cádiz) la LV edición de la Velada de las Nieves, uno de los festivales flamencos más antiguos de Andalucía. Publico aquí fotografías de los artistas que pasaron por la Plaza del Cabildo, escenario clásico de una de las citas culturales más importantes del año en la ciudad de la peña.

Aquí tenéis dos enlaces de noticias aparecidas al respecto, también con fotos realizadas por mí.

El cantaor gaditano David Palomar recibe la medalla de la Velada de las Nieves

Emoción y arte en la 55 Velada de las Nieves (periódico Arcos Información)

 

Vídeo

Ver “Family of the Year – Hero (Official Music Video)” en YouTube

Family of the Year – Hero (Official Music Video): http://youtu.be/mHeK0Cwr9sg

Una razón más para seguir adorando la música con guitarras acústicas y letras en inglés.

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Enlace

Cuidado con el perro: tiene principios

You condemn a man
If you faith he doesn’t hold
You say the color of his skin
Is the color of his soul
Could you say that men
For king and country all must die

Then Mr. you´re a better man than I

(The Yardbirds, 1966)

Veo y escucho cosas que son capaces de hacer gentes que, según declaran, tienen unos elevadísimos principios. Y entre esas acciones se encuentran crímenes a veces difícilmente imaginables por la mente más sádica que pudiera existir.
Sin embargo contemplo los actos de otras personas que quizás no tengan unos ideales tan inspirados. Hombres y mujeres caracterizados por el cuestionamiento de sus propios prejuicios, por su capacidad de dudar y de replantearse tantas y tantas “firmes creencias” en las que otros basan su conducta.
No hablo del debate ético Principios – Medios – Fines, sino del daño, terrible, que causan a sus semejantes todos aquellos defensores acérrimos de sistemas e ideologías fabricados de forma totalizadora, con afán inexorablemente expansivo.
Sé que todo esto lo han dicho, de mejor manera, muchos pensadores anteriormente. Pero yo manifiesto mi hartazgo y mi repulsa personal ante tantos fieles, tantos ciegos seguidores, tantos fanáticos dispuestos a la violencia brutal, sea física o no. Los “extremistas” que se dicen poseedores de la verdad la defienden muriendo y, lo que es peor, matando.
En medio de unos y otros se encuentran todos aquellos capaces de hacer cosas buenas sin creerse los amos del bien; actúan movidos por valores que no provocan sufrimiento en los demás. Tampoco piensan que su forma de vida sea la única posible. No son santos, pero se sienten comprometidos. No son héroes, pero saben que las cosas no se cambian solas.
Desde este post brindo por todos aquellos dedicados a mejorar su entorno social (o cualquier otra parcela humana) sin tener que convencernos/vencernos imponiéndonos su fe, su ideología o su forma de ver el mundo.
Salud.