Cita

Cita: del libro ‘El proyecto fotográfico personal’, de Rosa Isabel Vázquez

Acabo de leer el libro El proyecto fotográfico personal de Rosa Isabel Vázquez (JdeJ Editores, Colección FotoRuta, 2018). Os dejo la cita de uno de sus textos, que me ha gustado especialmente:

“Realizar un proyecto requiere que nos centremos en cada etapa del proceso, no en el resultado final. Tampoco debemos condicionarlo pensando en lo que haremos con él a su término. Buscar ideas enfocadas a que encajen bien en el contexto del arte contemporáneo me parece triste. Pensar en términos de resultados nos condiciona, limita nuestro poder expresivo y, en cierto modo, envilece lo que hacemos al ponerlo al servicio del mercado. Siempre defenderé lo genuino porque el proyecto que no lo es y que sigue una estrategia para alcanzar el supuesto éxito, va encaminado a convertirse en un mero producto”.

Fotografías del Festival Flamenco de la Velada de las Nieves

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El sábado 4 de agosto de 2018 se celebraba el LVIII Festival Flamenco de la Velada de las Nieves, una cita clásica en el verano arcense.

Este arte y su música no dejan de sorprenderme; su origen es tan misterioso como extrañas son sus armonías. La expresividad de los cantaores, el compás de vértigo de las palmas, la serenidad generosa del tocaor, la plasticidad de los movimientos de la bailaora… mil matices por descubrir en cada actuación.

Con estas fotos solo pretendo reflejar algunos de ellos.

CARTEL

  • Remedios Reyes. Guitarra: Vicente Santiago
  • Pepe el Boleco. Guitarra: Antonio García
  • Luisa Palicio al baile, con el cante de Ana Gómez y Javier Rivera. Guitarra: Javier Pérez
  • José Carpio el Mijita. Guitarra: Pepe del Morao
  • Lela Soto Sordera. Guitarra: Antonio Malena Hijo
  • Rancapino Chico. Guitarra: Paco León
  • Medalla de oro del festival: Miguel Cambayá, locutor de Radio Arcos. Se la entregó el alcalde, Isidoro Gambín
Cita

Citas de Susan Sontag: ‘Sobre la fotografía’

4 Citas de Susan Sontag sobre la fotografía

  • Las fotografías son un modo de apresar una realidad que se considera recalcitrante e inaccesible, de imponerle que se detenga. […] No se puede poseer la realidad, se puede poseer (y ser poseído por) imágenes.
  • Una sociedad capitalista requiere una cultura basada en imágenes. Necesita procurar muchísimo entretenimiento con el objeto de estimular la compra y anestesiar las heridas de clase, raza y sexo. […] Las capacidades duales de las cámaras, para subjetivar la realidad y para objetivarla, sirven inmejorablemente a estas necesidades y las fortalecen. Las cámaras definen la realidad de dos maneras esenciales para el funcionamiento de una sociedad industrial avanzada: como espectáculo (para las masas) y como objeto de vigilancia (para los gobernantes).
  • La razón última de la necesidad de fotografiarlo todo reside en la lógica misma del consumo. Consumir implica quemar, agotar; y, por lo tanto, la necesidad de reabastecimiento. A medida que hacemos imágenes y las consumimos, necesitamos aún más imágenes; y más todavía. 
  • Las imágenes son más reales de lo que cualquiera pudo haber imaginado. Y como son un recurso ilimitado que jamás se agotará con el despilfarro consumista, hay razones de más para aplicar el remedio conservacionista. Si acaso hay un modo mejor de de incluir el mundo de las imágenes en el mundo real, se requerirá una ecología no solo de las cosas reales sino también de las imágenes.

Textos extraídos de: Susan Sontag, Sobre la fotografía, DebolsilloBarcelona, 2008 (primera edición: 1973)

2017-08-Sin-título
Mujer en la playa, agosto 2017
Galería

La playa

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Olvido. Rencuentro…

Entre esos barcos, que parecen los mismos que viera hace 40 años, se fueron aquellos veranos. Y en la barandilla de metal, por la noche junto al carro de mi abuelo, veía las luces de los puertos de enfrente.

En la playa se quedaron nuestros juegos, nuestras aventuras por las rocas, nuestros descubrimientos bajo el agua; nuestras risas de helado, nuestras palmas y canciones.

Y luego ahí en su arena recobré la sal, y el salario; y todo cobró sentido, de nuevo. Y quién dijo de entre vosotros: no hay nada que el mar no cure… citando a otra que no recuerdo (discúlpame); sí: ¿quién lo dijo?

Es marzo y aún hace frío, pero me baño. Veo a mis hijos disfrutar, me los llevo de aquí allá: mira, un coral blanco; huevos de tiburón, el mariscador, las algas, los cangrejos. Mira. Pregunta. Observa.

La naturaleza previsiblemente cíclica de las olas, pero inexacta y libre (ninguna se para justo donde ha alcanzado la anterior), me ensimisma, y en la conciencia de todo eso que tantos ensalzaron, me pierdo. Recuerdo mi antología de Luis Cernuda, cómo olía a brisa marina…

Y pienso que, igual que hay una forma de verdad de ir al campo, y una forma de verdad de pasear por las calles, hay una forma de verdad de estar frente al mar: la soledad. Aunque haya un ejército en torno.

Y ni un ejército de hielo detendría el verano que llevo adentro.