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Romería, 2016.

Desde el recinto ferial de Arcos de la Frontera, los romeros comienzan su peregrinar a las ocho de la mañana hasta la Ermita del Romeral, donde se encuentra el Cristo del mismo nombre. Andando, o sobre caballos o carriolas tiradas por mulos y tractores, vestidos con trajes típicos, particulares y grupos de asociaciones participan en esta fiesta recuperada hace unos años.

Jinetes y amazonas nos ofrecen singulares estampas, sonidos y colores. Perfilados por la incipiente luz (a pesar de  cierta bruma mañanera), sus sombreros y volantes desfilan  sobre el empedrado húmedo.

Por la calle Cabezo reciben el aliento de cuevas milenarias: inmensas bocas de la tierra callan clamores ante el trote de los cascos. Contra la Peña Vieja, cuesta abajo, se recortan sus perfiles alegres: de canciones y risas las mujeres van tocadas; los hombres, con la sombra en la frente y el párpado.

Todos, orgullosos, muestran sus ejemplares equinos.

 

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Fotos en Jerez: Arquitecturas del silencio.

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Serie de fotografías realizadas para una prueba de acceso.

Despierto.

Despierto… Por la tarde la cigarra y por la noche el grillo. De la playa sube un frío milenario que atraviesa el sueño. “Allende los mares” tengo amigos escuchando música azul o respirando ciudades de humo y niebla. Quizás alguno nos salve de esta cabalgata horrible de noticias sobre el hundimiento permanente. Tal vez alguno comparta, de nuevo (como siempre hicimos, como nunca dejamos de hacer) una canción, un poema, una partida de ajedrez.

Pese a todo y contra todo, más belleza.

 

Cádiz, 22 de julio de 2012

(foto: Arcos, de noche)

En la muerte de Manuel Agujetas, cantaor.

Seguramente nadie lleva su cara en horteras pegatinas en la trasera del coche, ni será nunca considerado ídolo por movimiento comercial alguno. No era de la gente: ni de los ricos, ni de los pobres; ni de los cultos, ni de los analfabetos; no atraía al gran público, ni nadie dirá a boca llena eso tan manido de “era una gran persona”; no era de nadie, solo de su cante.

Le vi renegar de Jerez en el Teatro Villamarta, ante los jerezanos; le escuché repudiar a los gitanos en la Plaza de la Asunción, ante cientos de ellos. Sin embargo, durante años no ha habido otro que representara el cante gitano de Jerez como él; aunque naciera en Rota. Paradojas… o una espina clavada que él se quitaba cantando fandangos contra la institución de la Justicia, delante de los jueces; contra los poderosos, teniéndolos en primera fila. Contra alguno de sus hijos, que le respondía entre el público triste, clamando al amor paternal.

No era un revolucionario de nada, ni hacía militancia por causas lejanas a su propia existencia. Solo defendía su cante, su única bandera. Con vanidad cuando se glosaba, él mismo; pero con humildad proverbial y sabiduría jonda, cuando lo ejecutaba. Si se dice eso de el cante hablado, el cante masticado… son apelativos que se crearon para él.

Cantaba lo que vivía. Ni una brizna de falsedad hay en su repertorio de bulerías, soleares, seguiriyas y tonás. Aunque muchas letras ya vinieran de siglos, y fueran clásicas, en él cobraban vigor, extrañeza, personalismo; haciendo que, de nuevo, el flamenco se tornase, esencialmente, esa crónica pasional, y delicada a la vez, que no se puede silenciar por radio-fórmulas, ni pisotear por señoritos, ni perderse entre el gentío vulgar; la tragedia de todo aquel que, durante la Historia de Andalucía, ha trabajado deslomándose, casi esclavo: el jornalero polvoriento en la viña y el cortijo, el arriero honrado en el camino, el pastor melancólico en los montes desolados, el herrero quemado en su infierno, el emigrante tembloroso, el soldado adolescente que arrancan de su casa hacia una guerra ignota. La soledad, el miedo, la muerte, la vileza del dinero, el arrojo, los instintos bajunos, la nobleza del sentimiento, el amor asesino, la lírica de los celos, la miseria material de generaciones enteras, la enfermedad moral de muchos predicadores del bien. Todo, en su cante rancio y provocadoramente individualista, sin concesiones.

Era capaz de escupir en el escenario después de una ronda de bulerías para escuchar; y en la misma función, podía dejar caer su chaqueta en la silla con esa elegancia en el vestir que tienen los flamencos; con arte, siempre.

Decían que se parecía a Manuel Torre; y él, con su habitual desparpajo, reconocía no haberlo escuchado. No se debía a ninguna escuela, aunque oírlo te transportaba a la misma entraña de La Plazuela, uno de los corazones con que late la gitanería de Jerez. Un mundo aparte, con sus propios códigos, y fronteras, pues del campanario de San Miguel al de Santiago, toda una nación del cante se custodia amurallada, dejando los arrabales de la Reconquista para ese pueblo errante, que tanto, aquí, ha entregado a la cultura del sur.

Si, para los que se van, hay eso que los aficionados llamamos el Cuarto de los Cabales, una silla de enea estará ahí para él.

Descanse en paz:

Don Manuel De los Santos Pastor, Agujetas de Jerez.

Noticia de la muerte de Agujetas en El País

Agujetas en el programa de televisión Rito y geografía del cante, 1972

 

‘Toná’ de final de año.

Toná.

Estando yo preso en Cádiz
me sentaba yo en el mío petate
y me ponía a cavilar.
Yo no sabía lo que a mí me estaba pasando…
sino lo que me quedaba a mí que pasar.

(Canta: José Carpio”Mijita”)

[La niebla oculta mucho de lo cercano, y sin embargo nos permite mirar al sol, blanco, potente y perfecto. Así pasa con algunas cosas: nos velan la vista sobre lo inminente, pero a cambio dejan traslucir algo que siempre queda, y que nos alumbra desde el futuro, aguardándonos impasible, irónico, y ajeno a nuestros sentimientos de ahora].

Google celebra el aniversario de la declaración del Flamenco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Manuel Molina en la Velada Flamenca de las Nieves. Arcos de la Frontera, agosto 2005 (foto del autor)
Manuel Molina en la Velada Flamenca de las Nieves. Arcos de la Frontera, agosto 2005
(foto del autor)

A tan solo unos días del cuarto aniversario de la declaración del Flamenco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, por parte de la UnescoGoogle difunde información en la red para celebrar este acontecimiento. Éste es el enlace:

Google – Flamenco Patrimonio Inmaterial de la Humanidad