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De palabra u omisión

Blog de Rafael Barrios Orozco

Exposición Xochipilli de Rafael Barrios Gil en San Fernando.

El bar Güichi del Loro Rojo se encuentra en el centro de San Fernando  (Cádiz), en una esquina de la señera calle Las Cortes, muy cerca de la Plaza del Ayuntamiento, imponente edificio que ahora están restaurando. Gracias al fotógrafo Ignacio Escuín, Rafael Barrios Gil, mi padre, ha entrado en el programa La Isla. ciudad flamenca con una exposición de fotografía sobre flamenco en esta taberna. La verdad es que desde que entramos en el local, descargando el material, y conocimos al gerente, comprobamos qué clase de lugar es, y el buen ambiente que allí se respira. Seguir leyendo “Exposición Xochipilli de Rafael Barrios Gil en San Fernando.”

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Fotos en Jerez: Arquitecturas del silencio.

 

2016 05 10 Rocío salida (10)

En la madrugada del Viernes Santo, procesiona en Arcos de la Frontera la Real e Ilustre Hermandad y Cofradía de Penitencia de Ntro. Padre Jesús Nazareno, María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso, San Juan Evangelista y Santa Mujer Verónica.

La procesión parte de la iglesia de San Agustín, en el corazón del Conjunto Histórico-Artístico, a las 2 de la mañana, para recogerse a las 4 de la tarde. Una multitud de devotos, en gran parte mujeres, acompaña a las imágenes titulares en su recorrido, muchas de ellas haciendo “promesa”. Numerosas saetas se dirigen al Nazareno, algunas, cantadas desde el interior de las propias casas, oyéndose en la calle como un emotivo e íntimo rezo.

La talla principal es obra de Jaime Velardi, hacia 1600. La figura posee un brazo articulado con el que realiza la bendición a los arcenses en dos puntos clave: la iglesia de San Francisco, y el Barrio Bajo, los extremos del largo y sinuoso desfile.

Es destacable, asimismo, la presencia en el cortejo de un cuerpo de romanos, que, aunque no son exclusivos de esta ciudad, si tienen una idiosincrasia propia, y una peculiarísima forma de marchar, según las órdenes dictadas por el jefe, expresadas a su milicia con voz firme y ronca. En Arcos, estos romanos reciben popularmente el nombre de Armaos.

La fundación de la cofradía data de 1589.

Algunas de las imágenes mostradas a continuación corresponden a un descanso efectuado en la mitad de la estación de penitencia.

 

Fotografías: Rafael Barrios Orozco

Fuentes:

http://www.nazarenoarcos.blogspot.com.es/

Pasión en Arcos, año XIX, Marzo 2016, Publicaciones del Sur S.A.

 

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El estupor. La vergüenza.

Si yo fuera uno de esos padres que tienen que atravesar montañas y ríos, con el frío como equipaje, y el hambre por horizonte.
Si yo fuera uno de esos hombres que deben arrastrar a sus hijos por el barro, descalzos, rapados para no coger bichos en sus cabezas, ateridos, y darles el húmedo fango como cama.
Si yo fuera el que llevara a mis pequeños atravesando países extraños hasta estamparlos contra una alambrada, para masticar pinchos, y los viera llorar, con las miradas nubladas de desconcierto y terror; ¿qué no sería capaz de hacer?
Algunas veces nos asomamos a esta morbosa ventanita y, entre jijis y jajas varios, vanidades, cursiladas y puras sandeces, descubrimos el horror, sin quererlo; porque alguien ha grabado una mínima escena del infierno que muchos están sufriendo a las puertas de Europa. Es la grandeza comunicativa de nuestra época, que nos retroalimenta con nuestras insoportables miserias: con un móvil conectado a Internet, en tiempo real, cualquier persona nos hace saber lo que está pasando en cualquier parte del mundo con toda crudeza y fidelidad. Se nos ofrece un conocimiento inmediato sobre asuntos históricos, algo que hace tan solo algunas décadas se conseguía únicamente tras consultar una voluminosa enciclopedia.
No seamos tan hijos de puta como los nazis, como los estalinistas; no tenemos excusa. Ahora nadie puede decir: “yo no sabía lo que estaba haciendo mi ejército” o “no sabíamos qué se hacía con los judíos en los campos de concentración”. Ahora sabemos (casi) TODO lo que está pasando con los refugiados de Siria.
Cierto es que nosotros no hemos provocado la guerra supuestamente origen de estos desplazamientos; pero, ¿no somos cómplices tambien de la barbarie si no hacemos nada por ayudar a las víctimas?
Este continente, con todas sus grandiosas construcciones, intelectuales y materiales; estos estados, con su progreso técnico y sus cada vez más endebles estructuras de bienestar social; con sus parlamentos, sus champions leagues, sus vaticanos, sus bancos, sus suizas: ¿no es capaz de hacer nada?
Todo carece de sentido ante la constatación de realidades humanas tan vergonzantes, indignas, crueles. Europa es, en estos días, la encarnación más viva del nihilismo negativo: una precaria conjunción de gobiernos disarmónicos incapaces de dotarse de una voluntad ética común y justa que, en primera y última instancia, se imponga el deber moral de salvar las vidas de aquellos que suplican, desde la total desesperanza, nuestro auxilio.
2013 02 16 cabalgata de carnaval (25)
Carnaval. Contrapunto. Arcos de la Frontera, Febrero de 2016.

Despierto… Por la tarde la cigarra y por la noche el grillo. De la playa sube un frío milenario que atraviesa el sueño. “Allende los mares” tengo amigos escuchando música azul o respirando ciudades de humo y niebla. Quizás alguno nos salve de esta cabalgata horrible de noticias sobre el hundimiento permanente. Tal vez alguno comparta, de nuevo (como siempre hicimos, como nunca dejamos de hacer) una canción, un poema, una partida de ajedrez.

Pese a todo y contra todo, más belleza.

 

Cádiz, 22 de julio de 2012

(foto: Arcos, de noche)

En la muerte de Manuel Agujetas, cantaor.

Seguramente nadie lleva su cara en horteras pegatinas en la trasera del coche, ni será nunca considerado ídolo por movimiento comercial alguno. No era de la gente: ni de los ricos, ni de los pobres; ni de los cultos, ni de los analfabetos; no atraía al gran público, ni nadie dirá a boca llena eso tan manido de “era una gran persona”; no era de nadie, solo de su cante.

Le vi renegar de Jerez en el Teatro Villamarta, ante los jerezanos; le escuché repudiar a los gitanos en la Plaza de la Asunción, ante cientos de ellos. Sin embargo, durante años no ha habido otro que representara el cante gitano de Jerez como él; aunque naciera en Rota. Paradojas… o una espina clavada que él se quitaba cantando fandangos contra la institución de la Justicia, delante de los jueces; contra los poderosos, teniéndolos en primera fila. Contra alguno de sus hijos, que le respondía entre el público triste, clamando al amor paternal.

No era un revolucionario de nada, ni hacía militancia por causas lejanas a su propia existencia. Solo defendía su cante, su única bandera. Con vanidad cuando se glosaba, él mismo; pero con humildad proverbial y sabiduría jonda, cuando lo ejecutaba. Si se dice eso de el cante hablado, el cante masticado… son apelativos que se crearon para él.

Cantaba lo que vivía. Ni una brizna de falsedad hay en su repertorio de bulerías, soleares, seguiriyas y tonás. Aunque muchas letras ya vinieran de siglos, y fueran clásicas, en él cobraban vigor, extrañeza, personalismo; haciendo que, de nuevo, el flamenco se tornase, esencialmente, esa crónica pasional, y delicada a la vez, que no se puede silenciar por radio-fórmulas, ni pisotear por señoritos, ni perderse entre el gentío vulgar; la tragedia de todo aquel que, durante la Historia de Andalucía, ha trabajado deslomándose, casi esclavo: el jornalero polvoriento en la viña y el cortijo, el arriero honrado en el camino, el pastor melancólico en los montes desolados, el herrero quemado en su infierno, el emigrante tembloroso, el soldado adolescente que arrancan de su casa hacia una guerra ignota. La soledad, el miedo, la muerte, la vileza del dinero, el arrojo, los instintos bajunos, la nobleza del sentimiento, el amor asesino, la lírica de los celos, la miseria material de generaciones enteras, la enfermedad moral de muchos predicadores del bien. Todo, en su cante rancio y provocadoramente individualista, sin concesiones.

Era capaz de escupir en el escenario después de una ronda de bulerías para escuchar; y en la misma función, podía dejar caer su chaqueta en la silla con esa elegancia en el vestir que tienen los flamencos; con arte, siempre.

Decían que se parecía a Manuel Torre; y él, con su habitual desparpajo, reconocía no haberlo escuchado. No se debía a ninguna escuela, aunque oírlo te transportaba a la misma entraña de La Plazuela, uno de los corazones con que late la gitanería de Jerez. Un mundo aparte, con sus propios códigos, y fronteras, pues del campanario de San Miguel al de Santiago, toda una nación del cante se custodia amurallada, dejando los arrabales de la Reconquista para ese pueblo errante, que tanto, aquí, ha entregado a la cultura del sur.

Si, para los que se van, hay eso que los aficionados llamamos el Cuarto de los Cabales, una silla de enea estará ahí para él.

Descanse en paz:

Don Manuel De los Santos Pastor, Agujetas de Jerez.

Noticia de la muerte de Agujetas en El País

Agujetas en el programa de televisión Rito y geografía del cante, 1972

 

caballo

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